El informe vincula el 74% de Bitcoin Mining con China y ve una amenaza para la red

China, a la que los investigadores se refieren como el «adversario más poderoso de Bitcoin», es conocida desde hace tiempo como el país con el mayor número de mineros del mundo y el hogar de Bitmain, la empresa responsable de la extracción de aproximadamente la mitad de las bitcoins del mundo.

La red de Bitcoin depende en gran medida de los mineros, que utilizan una gran cantidad de potencia de cálculo (tasa de hash) para verificar las transacciones, encontrar bloques para continuar con el libro mayor de la red y acuñar nuevas monedas – y el 74 por ciento de esa potencia de cálculo reside actualmente en China, según el estudio.

La comunidad Bitcoin está al tanto de esta preocupante tendencia y ha sido cautelosa ante un posible ataque que podría ser estimulado por factores externos. El control del 51 por ciento de la tasa de hash de la red abre la amenaza de un ataque del 51 por ciento, un escenario en el que los mineros pueden modificar las transacciones en el libro mayor para su propio beneficio económico.

Según el informe, el gobierno chino está vigilando toda la actividad relacionada con Bitcoin que se desarrolla en su dominio y, dada la concentración de mineros en la zona, puede tener el potencial de perturbar la red Bitcoin.

Afirma que el Gobierno ha hecho esfuerzos bien calculados para reducir la velocidad de la red de Bitcoin. Los investigadores se refirieron al Gran Cortafuegos de China y al Gran Cañón como las principales herramientas utilizadas para modificar y rastrear el tráfico de Internet hacia el país en su intento de obstaculizar la red. Mientras se explicaba la capacidad técnica de China para debilitar el bitcoin, el documento daba una idea de cómo se utilizaba el Gran Cortafuegos para incentivar a los mineros a extraer «bloques vacíos», una posibilidad que desde entonces se ha dejado de lado con la reciente actualización del software de Bitcoin.

El estudio exploró otras formas a disposición de China para debilitar la criptocurrencia, entre las que se encuentran una serie de acciones regulatorias y técnicas. Una opción regulatoria vívida sería la vigilancia IP dirigida a los usuarios de Bitcoin para evitar que «realicen transacciones en la cadena de bloqueo». Otra opción a disposición del país es la desclasificación de los usuarios de bitcoin, vinculándolos a entidades del mundo real y perturbando las actividades de los grupos mineros competidores para «consolidar su control» sobre Bitcoin.

El análisis final del estudio se centró en la capacidad de China para utilizar Bitcoin como arma en países en vías de debilitamiento que han encontrado una ventaja económica al utilizar la criptocurrency como alternativa a los instrumentos económicos autóctonos.

«Para ejercer influencia en un país extranjero donde Bitcoin está en uso, China puede intentar debilitar o incluso destruir totalmente Bitcoin. Esto podría hacerse apuntando a usuarios o mineros específicos para atacar o debilitando en general el consenso para aumentar la volatilidad hasta un punto de ruptura», anotaron los investigadores.


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